martes, 5 de mayo de 2009

JÁNOVAS, CAMPOS DE ARENOSO Y UN PUENTE QUE LOS UNE.

El martes 21 de abril, Pablo de Laspuña, me llevó a visitar la ola de Jánovas. No la conocía pero había oído hablar de ella. La ola es estrecha y muy exigente. Con técnica y más agua puede ser muy divertida.


Le pregunté a Pablo a donde llevaba el puente colgante desde el que observábamos la ola. A Jánovas , me dijo, un pueblo abandonado con una larga historia y una gran tragedia. Mientras escuchaba estas palabras una escalofriante sensación me atravesó las sienes, dejándome un extraño sabor donde se despertaron ciertos recuerdos y emociones que en ese momento no podía identificar. En cuestión de segundos y como si yo fuera el centro de un embudo comenzó a girar sobre mi, parte de esa tragedia. El puente colgante donde nos encontrábamos era el centro de una presa, o mejor, del proyecto. A pesar de que la naturaleza empezaba a tapizar sabiamente el lugar, se podía adivinar un muro que correspondería a parte de la presa, un aliviadero y los correspondientes movimientos de tierra.
Le dije a Pablo que me gustaría visitar el pueblo. Los pueblos abandonados me remontan a mi niñez, cuando junto con mi hermano y amigos nos escapábamos a visitar pueblos o masías abandonadas de los alrededores de Fuente la Reina, pueblo del interior de Castellón donde pasé gran parte de mi infancia.
Al remontar una pequeña colina y girar la vista a la derecha, allí se encontraban los restos de lo que fue Jánovas, resistiendo el paso del tiempo, restos de maderas y piedras que marcan en la tierra el espacio que algún día fue ocupado por el hombre y a pesar de todo, mostrando una belleza adornada por un tiempo pasado.
Mientras recorríamos sus calles y escuchaba los detalles de su triste historia muchas sensaciones se amontonaban en mi cabeza. En cada rincón parecía ver la alegría de sus gentes, en la escuela, junto a la pizarra, a su maestra con sus alumnos, en la fuente, los cántaros rebosando de sus cristalinas aguas junto a los animales abrevando, pero también imaginaba la tristeza e impotencia de las familias por tener que abandonar sus raíces, su modo de vida, sus tierras, sus casas, sus amigos y vecinos, … su futuro.
Muy seguros debían de estar para ocasionar tanto sufrimiento a un pueblo. Nada más lejos de la realidad. Me comentaba Pablo que después de todo el sufrimiento ocasionado a sus habitantes y después de 50 años, no se iba a llevar a cabo.
Un sábado de enero del 2001 fue para ellos uno de los días más felices de su vida. El estudio de impacto ambiental del pantano, que se iba a construir en las tierras que tuvieron que abandonar a la fuerza, ha resultado negativo y el embalse que iba a regular el río Ara ya no se va a construir.

Cuando llegué a casa me puse a buscar información sobre Jánovas. Al instante me vino a la mente un recuerdo de mi infancia. Hace muchos años, mi abuelo Ramón, me llevo a ver la construcción del Embalse de Arenoso, debía tener 4 años, mas o menos. Son esas imágenes infantiles que recuerdas y no sabes porque. Con el tiempo asimilé que en el fondo del embalse existía un pueblo inundado, Campos de Arenoso. Mi familia conocía a mucha gente del pueblo.

Al cabo de muchos años después y sin esperarlo, visitando una librería de Castellón, me encontré un libro de poemas titulado “Campos de Arenoso dormido bajo las aguas” de Eliseo Balaguer Navarro,… cada poema me hizo estremecer.

Hoy, los kayakeros valencianos, paleamos muy cerca de ese lugar y las aguas que navegamos, se impregnan antes de la esencia del pueblo de Campos de Arenoso.

Este artículo lo dedico a la memoria de Campos de Arenoso y a los Camperos que lo habitaron.

Si os interesa recabar mas información de Campos de Arenoso, os recomiendo visitar esta página;
ttp://www.telefonica.net/web2/camposdearenoso/

Salud.

3 comentarios:

admin dijo...

Lo has escrito con mucha sensibilidad. He estado muchas veces en Jánovas, el año pasado llegamos hasta allí cuando el río se movía en el aforo 4 metros por encima del 0. Siempre miro a Jánovas con mucho respeto. Bonito relato. Gracias

roberto dijo...

Está bien eso de ver la parte sentimental, incluso poetica del río, pero sólo de vez en cuando, no nos pasemos, a ver si comenzamos a pensar y al final no sabremos ni porqué remamos.
Salud y larga vida a este blog que da sus primeras paladas y un abrazo a todos los seres que habitamos los ríos.

ricardo dijo...

gracias rafa por el relato.sin duda,al paso por janovas,despiertan en nosotros sentimientos que no nos dejan indiferentes.a igual que te pasa tambien con campos de arenosas.
yo ya he recorrido varias veces las calles de janovas,y seguro que ire otros dias.
salu2.